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24 agosto 2008

Retrato preventivo

Muchos de los que me conocen me acusan de ser un antiguo, un excéntrico o un amante de lo "rancio", sólo por el gusto de llevar la contraria. No descarto que en algunas ocasiones tengan razón. Sin embargo, en algunos casos - como el que me ocupa ahora - creo que pocos podrán discutirme que algunos temas musicales, con más de medio siglo de historia, conservan el brillo de las cosas bien hechas y del auténtico arte en comparación con los productos de consumo seriados de la actualidad.

Veamos si no este conocido ejemplo: Se trata de uno de los tangos clásicos más populares, "Cambalache", compuesto por Enrique Santos Discepolo e interpretado con maestría por estrellas de cuando el cine era en blanco y negro, como Carlos Gardel, entre otros, quienes llegaron a convertirlo en inmortal. Además de la pátina de desgarro y sabor agridulce que acompaña siempre al tango, esta pieza en particular posee la fuerza de la clarividencia, que supo retratar de manera certera y magistral la esencia de un siglo XX que no cambió en las décadas posteriores y que terminó por contagiar al siglo XXI, convirtiéndolo en otro "merengue" infame en el que debemos debatirnos a diario. La lectura atenta de la letra no puede más que asombrarnos por su aplastante sentido común y sus atinados diagnósticos, fiel reflejo de la actualidad a pesar de los años transcurridos. Así de repugnante es la condición humana, qué le vamos a hacer.

Les dejo una muestra del tango interpretado por otro galán de época, Julio Sosa. Aunque su versión difiere ligeramente de la letra, la esencia del tango permanece intacta.

Julio Sosa - Cambalache
   
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Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

10 mayo 2008

Carta urgente

Hay cosas que te escribo en cartas
Para no decirlas
Hay cosas que escribo en canciones
Para repetirlas
Hay cosas que están en mi alma
Y quedarán contigo cuando me haya ido...
En todas acabo diciendo cuánto te he querido...
Hay cosas que escribo en la cama
Hay cosas que escribo en el aire
Hay cosas que siento tan mías.... que no son de nadie
Hay cosas que escribo contigo
Hay cosas que sin ti no valen
Hay cosas y cosas...
Que acaban llegando tan tarde..
Hay cosas que se lleva el tiempo
Sabe Dios a dónde
Hay cosas que siguen ancladas
Cuando el tiempo corre
Hay cosas que están en mi alma
Y quedarán conmigo cuando me haya ido...
Y en todas acabo sabiendo cuánto me has querido...
Hay cosas que escribo en la cama...
Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie...

Intérprete: Rosana (Extraído de su disco Magia; año  2005)

12 febrero 2008

Pasándolo bien

Creen , porque la gente no habla ya de mí,

que estoy más acabado que Antonio Machín

Dénse prisa si me quieren enterrar

pues tengo la costumbre de resucitar

Y salgo del nicho, cantando

Y salgo, vivo y coleando...

Pero pasando...Hey, hey

 

Pasando de críticos, pasando de místicos... Pasándolo bien

Pasando de modas, pasando de codas...Pasándolo bien

Pasando de miedos, pasando de credos...Pasándolo bien

 

Hay también quien se dedica a disparar

balas, que me rozan, pero no me dan

Al paso que vamos, me figuro que

cumpliré más años que Matusalén

Muriendo y resucitando, sí

Sigo vivo y coleando

Pero pasando...Hey, hey

 

Pasando de mitos, pasando de gritos...Pasándolo bien

Pasando de “puros”, pasando de duros...Pasándolo bien

Pasando de cultos, pasando de insultos...Pasándolo bien

 

Pasando de insectos, pasando de ineptos...Pasándolo bien

Pasando de novias, pasando de fobias...Pasándolo bien

Pasando de atletas, pasando de “anfetas”...Pasándolo bien

 

Pasando de gafes, pasando de cafres...Pasándolo bien

Pasando de Pili, pasando de Mili...Pasándolo bien

Pasando de mapas, pasando del papa...Pasándolo bien

Pasando, pasando.... Pasándolo bien.

 

(Extraído del disco "La Mandrágora": Joaquín Sabina, Alberto Pérez y Javier Krahe. Año 1981)

30 octubre 2007

¿Puedes decirme lo que es el soul?

Más de una vez, charlando con amigos a los que le gusta la música, hemos recalado en un tópico que reza que la originalidad, el talento y, en resumen, la buena música falleció en los setenta - en los ochenta si somos generosos -. Más allá del hecho de que los tópicos no son nada recomendables y que éste en particular me ha parecido siempre carente de un fundamento sólido, debo reconocer que muchas veces, pegando la oreja a las grandes emisoras de radio musical o echando un vistazo a las listas de éxitos, siempre engañosas, te entran ganas de llorar. En este caso, el tópico encierra lo que creo que es una gran verdad.

No soy un analista musical experto y desconozco por completo el mercado a día de hoy. No obstante, para aquellos amantes de la música, y también para quienes no han oído nunca hablar de Wilson Pickett, les dejo una muestra de uno de los temas con más fuerza y ritmo de la década de los 70, The land of 1000 dances, y les sugiero que lo comparen con los éxitos comerciales recientes, cuya vigencia no pasa de apenas unos meses. Impagable la introducción al más puro estilo gospel, donde Pickett cuenta que alguien le preguntó una vez si podía explicarle lo que era el soul. Pickett le respondió que el soul era un sentimiento y sabías que ibas por el buen camino cuando lo sentías en los pies y no podías hacer otra cosa que bailar. Les garantizo a ustedes que le daré un €uro a cada uno de mis lectores que no terminen meneando, siquiera unos segundos el esqueleto.

25 agosto 2007

Anti héroe

Arriba las manos, abajo los pies
Soy el anti héroe, nada se me da bien
Tengo problemas que resolver,
me caigo en los charcos, no puedo beber
Soy sólo una sombra de lo que tú crees
La gente se ríe cuando hablo en inglés
No tengo carisma ni página web
Soy el anti héroe, no me trate de usted

Un primo bastardo de Superman,
la flor y la nata de la mediocridad
El hazmerreír que hace llorar,
me atracan los niños de la vecindad

El hijo que nadie querría tener,
me pierdo en el súper, me huelen los pies
No hay más que mirarme para comprender que
soy el anti héroe, no me trate de usted

Siento que mi aliento ya no te excita
No tengo talento ¡oh, oh!
Soy el perdedor, el eterno actor secundario
Es mejor que no hagas ningún comentario
Arriba las manos, abajo los pies
Soy el anti héroe, no me trate de usted

Intérprete: M-Clan (Extraído de su disco Defectos personales; año 2002)

22 mayo 2007

Sueños

Hablar con honestidad y de manera objetiva de un buen amigo es casi tan difícil como responder a la pregunta de a quién se quiere más, a papá o a mamá. Esa es una de las razones por las que he tardado tanto en escribir este artículo, a pesar de que mi conciencia y la palabra dada me azuzaban de forma asfixiante. A pesar de todo, haré lo que pueda.

Nos conocimos hace años y ese nexo se mantiene – reforzado si cabe – hasta el día de hoy, desmintiendo a quienes aseguran que las amistades que se hacen en según qué contextos son endebles y pasajeras. Ambos éramos más jóvenes, más golfos y mujeriegos que ahora – aunque sólo un poco – y a los dos nos habían convencido de que nuestro camino estaba marcado de antemano, que teníamos un destino diáfano que perseguir, una plaza de primera clase en el estado del bienestar, con muchos ceros en la cuenta bancaria y una poltrona deluxe que desgastar con el paso de los años. Sin embargo, quienes diseñaron nuestro destino sin permiso no contaban con un pequeño detalle: También teníamos sueños y algo de talento – desbordante en su caso, incipiente en el mío –. A mí, el corazón me gritaba que tenía que escribir, en lugar de pelearme con códigos y leyes; por sus venas con forma de pentagrama correteaban notas y melodías, mientras su cerebro se peleaba con letras e historias que contar. No le convencían las boticas y las fórmulas magistrales.

No recuerdo cuántas veces asistí a sus conciertos, cuántas historias escuché acerca de maquetas hechas con ilusión y de portazos discográficos, cuántos solos de guitarra, cuántos grupos y colaboraciones, cuántas noches de bar, entre neblina de tabaco y ruido de vasos, a solas en el escenario Ni él ni yo nos desviamos del todo del camino, aunque tampoco olvidamos nuestros sueños. Soñar es un derecho y, además, es gratis. El camino ha sido duro para él, porque la musical es una industria monstruosa, que no entiende más que de estereotipos, beneficios inmediatos y éxitos comerciales. Tras mucho trabajo, casi exhausto de gritarle al mundo que era un artista, lo ha logrado por fin. Ya tiene “en el horno” su primer disco y, aunque no está a la venta aún, a mí me corresponde avanzar a mis lectores lo que se avecina, porque tendrá éxito seguro. Se lo deben.

Su nombre artístico es Copiloto y su primer disco, producido por Paco Loco, una perla impagable, desbordante de calidad, autenticidad, madurez y frescura dentro del circuito de la música indie, toda una bofetada en los morros de quienes creen que perseguir sueños es algo de tontos y, alcanzarlos, un imposible. Aunque pertenezco a un limitado grupo de privilegiados que ha escuchado el “borrador” al completo, pueden ustedes encontrar un par de avances aquí, además de fotos y material diverso. Quédense ustedes con la copla, porque pronto oiremos hablar de él y todos descubrirán algo que yo intuí hace tiempo. Los sueños... se oyen; y la vida... a veces paga sus facturas pendientes