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12 agosto 2008

Como una ensalada de pimientos

Ficha técnica Taken

Ttítulo original: Taken

Título: Venganza

Director: Pierre Morrel

Guión: Luc Besson, Robert Mark Kamen

Intérpretes: Liam Neeson, Famke Jansen, Leland Orser

Sinopsis y crítica

Bryan (Liam Neeson) es un ex agente de la CIA que ha dejado su arriesgado trabajo para estar más cerca de su hija, a la que adora, a pesar de que su matrimonio es cosa del pasado. Bryan trata de recuperar el tiempo perdido, "compitiendo" con un nuevo padre millonario, una ex mujer resentida y luchando contra un proteccionismo casi enfermizo hacia su pequeña, como le sucede a muchos padres.

A regañadientes, da su consentimiento para que su hija, menor de edad, se marche de viaje al extranjero con una amiga, aunque no deja de agobiarla con consejos sobre lo que debe y no debe hacer, sobre no perder el contacto con su familia en ningún momento, etc. Recién llegadas a Francia, las dos jóvenes son secuestradas por una organización mafiosa de la Europa del Este, dedicada a la trata de blancas. Bryan hará uso de todos sus conocimientos y habilidades para rescatar a su pequeña de las manos de sus captores, cueste lo que cueste, en una lucha contra el reloj.

Neeson

Los aficionados al cine sufrimos cuando llega el verano, porque rara vez encontramos una propuesta mínimamente interesante en las pantallas. No es de extrañar que casi todos esperásemos mucho de esta película, avalada, en principio, por un actor principal de probada solvencia y un guionista responsable de peliculones como "León, el profesional". El director, Pierre Morrel, ya ha demostrado su capacidad para sacar adelante películas del género como hizo con "Distrito 13" que, si bien no puede batirse el cobre con las producciones americanas de tú a tú, sí que deja el lístón en un lugar más que digno.

En este caso, no obstante, bien porque las expectativas son demasiadas o porque todo buen escribiente hace alguna vez un borrón, la película deja más sinsabores que otra cosa. No por tratarse de una producción de serie B - a pesar de los nefastos vaticinios del título y el cartel, nada prometedores -, sino por tratar de vendernos como creíble una historia que hemos visto repetida sin descanso a lo largo de la historia del cine, carente de elementos originales y sin que aporte nada en particular.

A pesar de ello, algunos críticos se han empeñado en dotar a la cinta de unas cualidades que no termino de ver claramente, con probabilidad porque, por mucho que lo intenten, se sostiene apenas con un par de nombres conocidos como gancho, sin contar con excesivos argumentos reales que nos salven del tedio estival. El padre / espía / héroe súper protector, que llega al límite por su niña, los malos sin escrúpulos y un escenario cuasi bélico en el corazón de la "vieja Europa"... no evitan cierta mueca de incredulidad y un regusto, como de pimientos, a causa de una trama mil veces vista y machacada. Si es con producciones "facilonas" como esta con las que las grandes compañías quieren "salvar" la temporada y hacer caja... mal vamos. Se puede pasar el rato, pero es muy "del montón".

Nota: 4,5

07 mayo 2008

Yo soy el hombre de acero

Ficha técnica:

Título original: Iron Man

Título: Iron Man

Director: Jon Favreau

Guión: Arthur Marcum, Matt Holloway, Mark Fergus, Hawk Ostby

Intérpretes: Robert Downey Jr., Terrence Howard, Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges

Año: 2008

Sinopsis y crítica:

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Iron Man es uno de esos proyectos de los que se oye hablar en los mentideros de la industria durante meses, pero cuyos rumores e imágenes de rodaje llegan a España con cuentagotas, en dosis perfectamente controladas por los estudios. A pesar de la distancia, casi todos "huelen" que va a ser uno de los "pelotazos" de la temporada. Y, en este caso, los presagios se ajustan a la realidad. Los puristas y algunos seguidores del héroe sobre el papel no terminaban de ubicar a Robert Downey Jr.en el rol de Tony Stark - al igual que ocurre con Edward Norton en el papel del Bruce Banner de "El increíble Hulk", siguiente entrega de la saga -. No obstante, las dudas desaparecen rápido al mostrar a un Downey Jr, sólido, idóneo para encarnar la personalidad de millonario ególatra, cínico y mujeriego que requiere Stark. Los mejores momentos del metraje llevan su nombre, y no precisamente cuando se enfunda el traje de hombre de acero. Técnicamente, como viene siendo habitual en las cintas de este subgénero, la factura es impecable y el derroche de efectos especiales casi inagotable. Argumentalmente, si bien no se trata de una película "redonda" al 100%, cumple de sobras con lo que se le pide: dos horas de entretenimiento puro y duro, sin más exigencias que la fidelidad al cómic original, convenientemente adaptado a los tiempos que corren. También es una agradable sorpresa la aparición de un Jeff Bridges irreconocible al principio, con oficio, tablas y buenas trazas de malvado, aunque un tanto desaprovechado en líneas generales. Una lástima que Gwyneth Paltrow no haga más que enseñar su cara bonita y lucir palmito como "la chica" del héroe, sin demasiadas florituras interpretativas. La siguiente entrega está prevista para 2010. Marvel ha encontrado un nuevo filón.

Tony Stark (Robert Downey Jr.) es un magnate de la industria armamentística que no tiene más preocupaciones que averiguar cuál será su siguiente conquista, o la siguiente frivolidad que podrá comprar el dinero. A pesar de su increíble talento como inventor, no hace más que "salir en la foto" y tirar de carisma para vender unas armas que, de todas maneras le quitan de las manos. El timón del imperio Stark está bien sujeto por su amigo Obadiah Stane (Jeff Bridges). Durante la presentación de su última y devastadora arma, el Jericoh, Stark es secuestrado por terroristas afganos, que quieren obligarle a construirlo para ellos. Enfrentado de cara con la naturaleza de su trabajo y de sí mismo, Stark dará un giro a sus prioridades y, mientras trata de salir de su encierro, encontrará una nueva y más productiva manera de emplear sus increíbles capacidades.

Nota: 7

29 diciembre 2007

Aventureros

Ficha técnica:

Título original: National Treasure; The book of secrets

Título: La Búsueda 2. El diario secreto

Director: Jon Turteltaub

Guión: Cormac y Marianne Wibberley

Intérpretes: Nicolas Cage, John Voight, Helen Mirren, Diane Kruger, Ed Harris, Harvey Keitel, Justin Bartha

Año: 2007

Sinopsis y crítica:clip_image002[4]

Ben Gates (Nicolas Cage) y su padre Patrick (John Voight) se han convertido en personajes famosos, además de muy respetados dentro del mundo académico tras encontrar el tesoro de los templarios. No obstante, Ben no pasa por el mejor momento en su vida personal: su matrimonio con Abigail Chase (Diane Kruger) está al borde de la quiebra, ya que parecen no entenderse. El prestigio de la familia de Ben es puesto en entredicho de manera inesperada, después de que Mitch Wilkinson (Ed Harris) haga pública cierta documentación histórica que parece relacionar directamente a los antepasados de los Gates con el asesinato del presidente George Washington. El equipo formado por Ben, Patrick, Abigail y Riley (Justin Bartha) vuelve a reunirse, esta vez para tratar de unir las piezas de un complejo puzle histórico que limpie el apellido Gates de cualquier sospecha y que les ponga, además, tras la pista de un fabuloso y mítico tesoro.

La primera entrega de esta película – de la que ya se adivinaba secuela, tras su estreno en 2004 – fue una sorpresa para muchos – entre los que me incluyo – por su ritmo trepidante y por su fidelidad a todos los requisitos exigibles al género de acción y aventuras. Si bien Nicolas Cage no termina de encajar para mí en el rol de caza tesoros contemporáneo, tampoco ahora, en La Búsqueda 2, deja de enmendar la plana con cierta solvencia, haciendo gala de una versatilidad a la que ya nos tiene acostumbrados. El equipo repite casi al completo, tanto en el reparto como en la dirección y el guión, ampliando además el cartel de actores con nombres de relumbrón como los de Ed Harris o Helen Mirren – a los que lamento no terminar de ubicar, pese a mis esfuerzos –.

Como no podía ser de otra manera, vuelven también a repetirse, tanto los errores como los aciertos del primer episodio: La película engancha y consigue mantener el interés gracias a una buena combinación de efectos especiales, persecuciones y enigmas que llevan a otros enigmas, con la promesa de un final feliz con tesoro incluido, como en las grandes historias de piratas de la niñez. Entretenida, es un rato largo. En el lado contrario, el guión tiene muchas lagunas y algunos aspectos están cogidos por los pelos – el personaje del señor Wilkinson, por ejemplo –. La supuesta fundamentación histórica es más que discutible y tiene momentos que sólo pueden calificarse como absurdos. A pesar de todo, ¿alguien discutió la veracidad científica de las aventuras de Indiana Jones? No, porque no hacía falta. Se trata, simplemente de pasar un buen rato. Si las cifras de taquilla acompañan y el tándem formado por Turteltaub y los Wibberley se mantiene, es probable que seamos testigos de más secuelas y que tengamos a Nicolas Cage hasta en la sopa. No esperen ni más ni menos de lo la cinta parece ofrecer; no está mal pero no es recomendable para paladares exigentes.

Nota: 6,5

16 octubre 2007

Mentiras piadosas


Título: Mi querido Frankie
Título original: Dear Frankie
Dirección: Shona Auerbach
Guión:Andrea Gibb
Intérpretes: Jack McElhone, Emily Mortimer, Gerard Butler
Año: 2004
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Lizzie, su hijo Frankie y la abuela han perdido la cuenta de las mudanzas que han hecho recientemente. Casi sin tiempo para desempaquetar, se ven una y otra vez buscando un nuevo lugar donde empezar desde cero. En un proceso sin fin de adaptación y descubrimiento, en una huída hacia delante que hace de la búsqueda de raíces un hábito incómodo, Lizzie procura que Frankie no olvide a su padre, obligándole a mantener con él una fluida correspondencia que diluya el aislamiento que provoca la sordera del pequeño. Gracias a las cartas de su padre, Frankie conoce los secretos de la vida en el mar, las rutas y las maravillas de los océanos y colecciona sellos de exóticos lugares. Lo que Frankie no puede sospechar es que es su madre, Lizzie, quien escribe y envía esas cartas, construyendo una imaginaria y perfecta figura paterna que le haga olvidar los constantes sinsabores diarios. ¿Durante cuanto tiempo puede mantenerse una mentira así?

Las cosas sencillas suelen ser deliciosas. Pasa con las recetas de cocina, con las personas... y también con las películas. Una vez más – reafirmando una sana y reciente costumbre – el circuito cinematográfico no comercial, al menos el que no está monopolizado por las gigantescas majors americanas, me ha dado una sorpresa estupenda. En esta película inglesa del 2004 – en España no estuvo en cartel hasta 2005 y actualmente sólo está disponible en DVD – aúna sencillez, sensibilidad y actuaciones sólidas, sin estridencias pero efectivas. Una buena historia no exenta de momentos agridulces, fiel al género dramático al que pertenece, pero con pequeñas “perlas” que “suavizan” los tragos amargos. Pocos personajes, aunque tratados con mimo, diálogos sencillos pero en el momento justo y una fotografía espléndida, espejo de la clase trabajadora británica. El cine europeo siempre es una buena opción si no les gustan a ustedes las grandes superproducciones; y éste es un palmario ejemplo de que las buenas películas no siempre son lo visibles que deberían, a pesar de contar con el beneplácito de público y crítica – la cinta ha recibido varios galardones –. Si en el fondo de sus corazoncitos duerme un viajero intrépido o un aventurero ansioso de conocer mil puertos distintos, seguro que sentirá un estremecimiento cuando empiecen a deslizarse los títulos de crédito finales por la pantalla. Si le gustan las historias hermosas sin llegar a la sensiblería fácil, no duden en verla.

Nota: 7,5

18 agosto 2007

Cuando el fracaso es una virtud

Título: Pequeña Miss Sunshine
Título original: Little Miss Sunshine
Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris
Guión: Michael Arndt
Intérpretes: Abigail Breslin, Steve Carrell, Toni Collete, Greg Kinnear, Alan Arkin, Paul Dano
Año: 2006

Dicen los que entienden de esto que, el mercado del DVD está de capa caída por lo del pirateo, el E-Mule, el Bit-Torrent y otro software pernicioso por el estilo, algo que no niego. Esos que entienden también deben reconocer que, en ocasiones, y a pesar de toda la tecnología del mundo, a los que nos gusta esto del cine, nos sigue enganchando una película en casa, a la antigua usanza: despatarrado en el sofá ante la tele – no ante una pantalla, por muy plana que sea – mando a distancia en ristre, cortezas de cerdo, palomitas, refresco y las persianas bajadas. Eso sí, esta hogareña estampa no te quita el fastidio de haberte perdido según qué producciones en pantalla grande. Y justamente eso me pasó con esta joya que, a pesar de haber entrado en cartel casi de puntillas en su momento, acaparó más de cuarenta nominaciones en diversos festivales y se llevó bajo el brazo treinta y siete galardones, además de un par de Oscars. Sin hacer ruido y sin más pretensión que contar una buena historia, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata este invento.


Estamos demasiado habituados a producciones pletóricas de tíos que vuelan envueltos en llamas, enmascarados que se suben por las paredes, coches – robot, explosiones, persecuciones, tiros... mucho ruido y efectos digitales. Y las historias... bastante flojas, por no decir inexistentes. En un mercado semejante, cintas como Pequeña Miss Sunshine son toda una bendición. El trabajo de Dayton y Faris es sencillamente una delicia: fresco, por momentos desquiciado, tremendamente divertido, enternecedor y mordaz a partes iguales. Bajo la brillante capa de pintura que da un estupendo trabajo de actores – mérito de la dirección y de un guión sólido – palpamos la rugosa superficie de la crítica a los estereotipos del éxito, el fracaso, la belleza, la fealdad y los sueños rotos por las encrucijadas difíciles en las que te coloca la vida. Y todo esto con una sonrisa en los labios. ¿Se puede pedir más? El plantel de actores es muy equilibrado, con la experiencia de actores bregados como Greg Kinnear, Toni Collete o Alan Arkin y la savia nueva que aportan Abigail Breslin – absolutamente encantadora – y Paul Dano – una agradable sorpresa –. Si, como un servidor, alguno de ustedes cometió el error de perdérsela, vaya corriendo al vídeo club.


A las niñas le gustan las muñecas. A Olive (Abigail Breslin) le gustan las modelos y las reinas de belleza. El mundo de Olive es bastante particular. Su tío Frank (Steve Carrell) es un académico gay, especialista en Proust que ha intentado suicidarse por un desengaño amoroso. Su madre (Toni Collete) debe cuidar de él. Su padre (Greg Kinnear) es un charlatán de la auto ayuda, obsesionado por el éxito y por la idea de publicar su método y hacerse rico. Su hermano (Paul Dano) es un adolescente que quiere ser piloto, odia a todo el mundo, lee a Nietzsche y se comunica con papel y lápiz porque ha hecho voto de silencio. Parece que, a quien único le importan los sueños de Olive de convertirse en Miss América es a su abuelo (Alan Arkin), un viejo verde que se enganchó a la heroína en la residencia de ancianos. Con una familia semejante, la oportunidad de presentarse a un certamen de belleza infantil en California – Pequeña Miss Sunshine – es, para Olive, una oportunidad de cumplir su sueño y, para su familia, toda una aventura.


Nota: 9

05 febrero 2007

Claroscuros

Ficha técnica:

Título: En busca de la felicidad
Título original: The pursuit of happyness
Director: Gabrielle Muccino
Guión: Stephen Conrad
Intérpretes: Will Smith, Thandie Newton, Jaden Christopher Syre Smith
Año: 2006

Sinopsis y Crítica:

Emerjo de la montaña de papeles que me tiene secuestrado, intento sacudirme de encima el estrés con la pantalla grande, para no pensar demasiado y entretenerme y, créanlo, me quedo ojiplático... y para bien. En principio, el título no augura sorpresas: Moralina made in America e historia de superación, de esas que tanto gustan en Hollywood. La manida frase inspirada en hechos reales maquilla un poco mi escepticismo inicial pero... ¡qué diablos!, no necesito nada del otro mundo, tan solo una sesión terapéutica de celuloide.

Will Smith no es uno de mis actores favoritos, máxime tras apariciones como protagonista en castañas del calibre de Men in Black – con secuela, para mayor escarnio –, Wild Wild West o Independence Day. A pesar de todo, también había notado destellos de calidad en trabajos como Public Enemy, Alí – papel por el que recibió su primera nominación al Oscar – o La Leyenda de Bagger Vance, a pesar de ejercer de secundario. El caso es que, cuando quiere, el señor Smith se luce y, en tierras del Imperio, su popularidad crece cada vez más. De hecho, gracias a esta película, cuenta con una segunda oportunidad para hacerse con el más ansiado galardón de la industria cinematográfica. ¿De manera merecida? Pues, sinceramente, creo que sí. La película, su guión y su director – desconocido para mí hasta ahora –, no son nada del otro mundo, aunque la interpretación de Will Smith – quien también produce la película – es bastante buena. El antaño bautizado como Príncipe de Philadelphia, se marca una interpretación de cierto recorrido, algo más profunda de lo habitual y con detalles de calidad – un par de secuencias, de esas que te obligan a deshacer el nudo de la garganta tragando con fuerza –. Su hijo en la vida real , Jaden Christopher, que hace de ídem en la cinta, se porta bastante bien. Si se hereda todo, quizás nos llevaremos una sorpresa en breve. De resto, poco más. Una película para los aficionados al drama o para los seguidores del protagonista, omnipresente durante todo el metraje. Una cinta digna, para pasar el rato sin problemas y soltar alguna lagrimilla con las patadas que de a veces la vida.

Chris Gardner – Will Smith – se gana el sustento como vendedor minorista de medidores de densidad ósea, unos aparatos innovadores dentro de la ciencia médica de inicios de los ochenta que, sin embargo, parecen, o demasiado caros, o un lujo innecesario para los especialistas. Las cosas no marchan bien últimamente: Las ventas descienden, la necesidad aprieta y las facturas y las deudas se acumulan. La suerte parece dar la espalda a Chris, quien, casi sin darse cuenta, se ve solo, a cargo de su hijo Christopher – Jaden Christopher Syre Smith –, con una zozobrante cuenta corriente y un futuro que parece oscurecerse por segundos. Ante tan negro panorama, la única, aunque muy lejana posibilidad, el único atisbo de esperanza, parece ser un puesto como broker de bolsa en una conocida firma financiera. Para Chris, es el momento de bregar con las trampas del destino y lograr una vida mejor, para él y para su pequeño, por muy difícil que parezca.

Nota: 7,5

PD: Espero que aún me queden lectores. Si es así, gracias por la paciencia y por permanecer atentos a mi diario. Es un placer volver a la blogosfera. (L.B.)

26 diciembre 2006

Regalo de Navidad

Ficha Técnica:

Título: Copying Beethoven
Título original: Copying Beethoven
Director: Agnieszka Holland
Guión: Stephen J. Rivelle y Christopher Wilkinson
Intérpretes: Diane Kruger, Ed Harris, Mathew Goode, Joe Anderson
Año: 2006

Sinopsis y Crítica:

En el centro de la cultura europea del siglo XIX – Viena – Ludwing van Beethoven (Ed Harris) se ha ganado a pulso el apelativo de La Bestia. Es un autor consagrado, a quien se admira, se respeta, se odia y se teme por igual. Su sordera es pública y notoria y, en el círculo de las artes, se están despertando suspicacias sobre su capacidad para componer e incluso sobre su cordura. Beethoven planea dar un giro de ciento ochenta grados a la manera de entender la música pero, antes, quiere dar a conocer al mundo su novena sinfonía. Con el estreno en ciernes, el maestro necesita los servicios de un copista que le ayude con sus partituras. Esa complicada tarea recae sobre Ana Holtz (Diane Kruger), la mejor estudiante de composición de la Academia, quien, desafiando los prejuicios por ser mujer, ve ante ella la oportunidad de mostrar al genio sus propias composiciones. Antes de eso, deberá plantarle cara a él y a su obra más grandiosa.

Ya saben ustedes que soy contradictorio. Todo el mundo estaba recuperándose de las pitanzas a las que obliga el calendario, reunidos en familia, en armonía y felicidad plena, porque se supone que es así como tenemos que estar, que para algo era Navidad. Así, en mitad de la noche del 25D, me fui al cine desafiando todas las convenciones sociales. Esperaba encontrarme a algún barrigón insoportable sentado en una de las butacas, recobrando el aliento tras una larga jornada de sonrisas forzadas y Ho Ho Ho’s vacíos, con el abrigo rojo desabrochado y la barba blanca llena de palomitas. Pero no. Éramos seis incautos, corrientes y molientes, en una sala casi vacía para ver una película de la que había oído y leído poco; una producción de esas que entran y salen de la cartelera sin hacer demasiado ruido, sin explosiones, efectos digitales, infinitos presupuestos y premieres espectaculares. Una bio-pic, que dirían los esnobistas entendidos en éstas cosas.La diferencia en este drama semi biográfico – dramatización con base real, pero dramatización, al fin y al cabo – es que el protagonista de la historia es el genio musical más grande de la Historia: Ludwig van Beethoven. Todo un reto. La protagonista femenina, Diane Kruger, así como la directora, la polaca Agnieszka Holland, me resultaban totalmente desconocidas, aunque me sorprendieron para bien, en los dos casos. La mejor muestra del buen trabajo de ambas es una película sin demasiadas florituras pero con los mimbres bien trenzados, una banda sonora que, evidentemente, se sale de cualquier escala imaginable y una cuidada ambientación y vestuario que, sin embargo, no desenfocan la atención de la historia, que es lo primordial. Ed Harris, a quien resulta difícil reconocer bajo la caracterización, se me antoja como el más apropiado para el papel del compositor. Encarnando a un creador de indomable carácter, con dosis de auténtico genio y humanidad repartidas a partes iguales, Harris hace gala de una profundidad interpretativa que asustará a aquellos acostumbrados a verlo con traje militar, en papeles de duro oficial del ejército, sin demasiada sustancia, trabajos sostenidos, casi exclusivamente en el carisma del propio actor. La historia, gracias a su sencillez, acerca la mitificada figura de Beethoven a la tierra, haciéndonos ver que era un hombre normal y corriente, atormentado por su incapacidad y su don para la música, propenso a la soledad y reacio al halago fácil y, sin embargo, dotado de una facilidad asombrosa para hablar un lenguaje casi divino, reservado a unos pocos. Entré en el cine sin esperar nada, huyendo de los renos, los árboles de navidad y las bombillas centelleantes y salí con un inesperado regalo de Navidad bajo el brazo. Totalmente recomendable.

Nota: 8

17 agosto 2006

Todo un emprendedor


Ficha Técnica:

Título: El Rey
Dirección: Antonio Dorado Z.
Guión: Antonio Dorado Z. e Ilona Kunesova
Intérpretes: Fernando Solórzano, Cristina Umaña, Marlon Moreno
Año: 2004 (Estreno en España, 2006)

Sinopsis y Crítica:

Antes de que a Colombia se le asociase irremediablemente con la cocaína, mucho antes de que las autoridades internacionales se preocupasen por famosísimos narcotraficantes como Pablo Escobar, en ciudades como Cali, también afamada por ser cuna de la merca, del perico, existieron en los 60 “pioneros” – si es que puede usarse este término – del negocio de estupefacientes entendido a gran escala. Uno de esos precursores fue Pedro Rey, un caleño que pasó de una vida humilde, trampeando deudas y siempre jugando con la ley, a ser uno de los primeros traficantes de cierto renombre que tuvo el país y que puso – tristemente – de moda la cocaína 100% colombiana. Pedro Rey empezó con un bar de mala muerte en un local alquilado, volcado en un negocio en el que creía y al que le dedicaba todo su empeño. Su espíritu emprendedor se veía en constante conflicto con la delincuencia menor en su barrio, que alejaba clientes. A pesar de todo, como la vida no era fácil, optó por un camino más rápido y no del todo desconocido: el trapicheo de marihuana. Tras conocer a unos turistas americanos y comprobar los altos beneficios que reportaba el negocio del oro blanco, El Rey orientó toda su creatividad y su empuje para hacer de la cocaína producida en Colombia – hasta entonces inexistente – la principal materia prima de toda una empresa multinacional.

Estupendas alegrías, me estoy llevando recientemente con el cine latinoamericano, y éste es un gran ejemplo. La historia es puro trópico: Acento embriagador, pasión y riesgo a raudales, todo ello enmarañado en una ambientación muy lograda, una banda sonora muy bien utilizada y unos actores, desconocidos en España, pero de una solvencia notable. Fernando Solórzano está más que aceptable en el papel protagonista, casi omnipresente y Cristina Umaña – que no paró de recordarme durante toda la película a Salma Hayek, pero en buena actriz – es un bellezón latino de esos que, como los descubra un productor americano con dinero, apaga y vámonos. La trama es bien simple pero funciona, mezclando realidad y ficción, trenzando con acierto acción y drama en una cinta que se hace corta, lo que es buena señal. No sin razón aspiró a los premios Goya y a los Oscar en el año 2005. Ópera prima de Antonio Dorado, joven director al que habrá que seguir la pista, y que supone una buena alternativa a cruceros que se hunden y piratas que se repiten como el ajo

Nota: 7,5

20 julio 2006

El hombre de acero está en forma


Ficha Técnica:

Título: Superman, el regreso

Título original: Superman returns

Guión: Michael Dougherty y Dan Harris; basado en un argumento de Bryan Singer, Michael Dougherty y Dan Harris; basado a su vez en los personajes de "Superman" creados por Jerry Siegel y Joe Shuster

Director: Brian Singer

Intérpretes: Brandon Routh, Kevin Spacey, Kate Bosworth

Año: 2006

Sinopsis y Crítica:

Si algo tiene claro, desde hace tiempo, la industria del celuloide americana es que las adaptaciones para la gran pantalla de historias salidas del cómic, si se manejan adecuadamente, son sinónimo de éxito seguro. De hecho puede decirse que ya conforman un subgénero dentro del cine de acción o aventuras, también conocido como cine “de palomitas”. Los personajes fantásticos de las viñetas de la Marvel o la DC, acogen agradecidos todos los avances en efectos especiales y los presupuestos millonarios de las productoras. Y el público, encantado de ver a héroes y villanos haciendo de las suyas.

Así las cosas, no todas las adaptaciones son fáciles. Prueba de ello es el montón de años que ha pasado desde la última entrega de Superman (1987). Tras el terrible accidente sufrido por Christopher Reeve y su fallecimiento, años más tarde, diversos proyectos pulularon por los despachos de los grandes estudios, pero ninguno de ellos parecía lo suficientemente bueno. El personaje principal, convertido en icono socio cultural, parecía insustituible tas la desaparición de Reeve y ningún productor o director terminaba de atreverse.

En esas llegó el amigo Brian Singer, con algo de experiencia en el género – las dos primeras entregas de X Men son suyas – y un sustituto perfecto para el papel de hombre de acero. El nuevo Superman – Brandon Routh – es, físicamente, muy similar al “otro” que volaba allá por los setenta y ochenta. Asegura no tener miedo a encasillarse y estar encantado con la oportunidad que se le ha dado. Cumple sobradamente con las exigencias del papel – no demasiadas, por otra parte – y es casi seguro que lo veremos en próximas entregas. La propuesta de Singer cumple punto por punto con los tópicos del personaje y la historia, añadiendo algún fleco interesante con una Lois Lane convertida en mamá y un extraterrestre kriptoniano, embutido en mallas azules, agobiado ante la certeza de ser el último vestigio de su extinta civilización. El papel de Lex Luthor, interpretado por Kevin Spacey, es muy bueno, como cabía esperar y la que sobra, a mi entender, es una Kate Bosworth mediocre. Los efectos son muy buenos y la sensación tras los créditos es que tenemos Superman para rato. Obvio, por otra parte, pues por algo es indestructible ¿no?

Superman regresa a la tierra después de cinco años volando por el espacio, embarcado en la búsqueda de los restos de su planeta Kripton. Tras esta repentina desaparición, vuelve a su trabajo de salvador del mundo, al igual que su alter ego Clark Kent, que retoma sus quehaceres periodísticos. Pero algunas cosas han cambiado en estos últimos cinco años. Lois Lane ha rehecho su vida, tiene un hijo pequeño y está a punto de comprometerse con un compañero de trabajo. Lex Luthor consigue salir de la cárcel y pone su maquiavélico cerebro a trabajar para terminar definitivamente con su archienemigo Superman

08 junio 2006

Silencio....se cierra

Cuando entras en el bar del barrio o en tu panadería de toda la vida, sin necesidad de decir nada, quien te atiende sabe perfectamente cómo tomas el café o si te gustan las barras muy tostadas o poco hechas. Eso supone que, además de cliente, puedes llegar a ser amiguete, y la relación educada y profesional del principio traspasa el mostrador, la ventanilla, la barra o lo que se tercie, para convertirse en otra cosa. Para alguien de costumbres como un servidor, un suceso como el de ayer por la tarde socava la confianza que se puede tener en ese nexo que forja el hábito. Permítanme que me explique:
Para huir de la ola de calor, fui a uno de mis refugios favoritos, por aquello de los gustos adquiridos en la niñez y también por el aire acondicionado. La sala de cine. Suelo acudir siempre al mismo cine, en pleno centro histórico de la ciudad, a medio paso de cafeterías, tiendas y demás, accesible a pie y con el encanto que da el estar ubicado en un hermoso edificio con solera. Diferentes circunstancias me habían alejado de este particular punto de peregrinaje en los últimos meses. La taquillera, siempre simpática y con memoria, recuerda invariablemente mis preferencias de asiento - Fila 7. Pasillo - y nunca se olvida de saludarme alegremente y preguntarme por mi vida, como lo haría el estanquero o el tendero de la esquina. Supongo que es normal si vas al cine una o dos veces por semana durante años. Ayer por la tarde se alegró de verme.

- ¡¡Hombre, cuánto tiempo!!
- Ya, es que ando liado
- ¿Qué tal va todo?
- Bien, vamos tirando
- Bueno, pues menos mal que has venido. Así aprovecho para despedirme
- ¿Y eso?
- Pues que éste domingo, no. El siguiente, cerramos
- Pero por vacaciones o ....
- Nada, cerramos el cine del todo
- ¿Y eso? ¡Qué pena!
- Ya, es que anda la cosa fatal
- Sí, últimamente se ha puesto el tema difícil
- En fin. ¿Qué vas a ver?
- X-Men
- Donde siempre ¿No? Aquí tienes.
- Gracias. ¡Qué lástima! Os voy a echar de menos
- A mí me va a pasar lo mismo con un montón de clientes. - Silencio - Pues nada, que te vaya bien y cuídate. Gracias por todo y a ver si nos vemos por ahí.
- A ver si es verdad. Chao y suerte

Pues eso, que me he quedado sin refugio. Así, sin más. El Top Manta, el DVD, Internet y el E-Mule se están cargando los cines de toda la vida. Esos de acomodador con galones en la chaqueta, molduras de yeso en el techo y telón recogido sobre la pantalla. Y, al marcharse, esos cines se llevan parte del encanto de las películas. Algo de la liturgia de los cinéfilos auténticos también cierra de un portazo, al igual que muchos recuerdos que se atesoran con cariño.
Parece mentira, pero hoy en día no se va al cine a disfrutar sino, muchas veces, de rebote. Paseamos como zombis por cualquier centro comercial y, después de comprar un bolso, un CD o una corbata, vemos que hay un cine en la planta superior y, ya que estamos, nos damos una vuelta. Y nos tragamos las películas en salas que son como oficinas y que se parecen entre sí como ovejitas clonadas. Lo que importa es ver al guapo del momento.
O me hago muy mayor o demasiado detallista, aún no estoy muy seguro, pero voy a echar de menos ese cine del centro, sobre todo porque era de los últimos cines propiamente dichos que quedaba en la ciudad. Ahora tendré que subirme al autobús durante un rato para ir a un centro comercial y buscar una sala de cine. ¿Acaso no es algo un poco absurdo?. Tengo la extraña sensación de que, todo lo que considero auténtico, se me escurre entre los dedos. Por muchos Home Cinema que venda el Corte Inglés

31 mayo 2006

La diosa de Medellín




Ficha Técnica

Título: Rosario Tijeras
Director: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras (basado en la novela de Jorge Franco)
Intérpretes: Flora Martínez, Unax Ualde, Manolo Cardona, Rodrigo Oviedo
Año: 2005

Sinopsis y Crítica

Aún a riesgo de que se me enjuicie, y los integrantes del nutrido grupo de artistas patrios - quienes dudo que sepan de esta bitácora y de mi existencia - me pongan de vuelta y media, he de confesar que mi intención al ir al cine era ver la última entrega de X Men, pero no estaba en cartel en la sala elegida. Una vez allí, me dije que era hora de aportar nuestro grano de arena a favor de la industria del cine independiente y me decanté por esta producción en la que participan países como México, España, Brasil y no sé si alguno más. En el patio de butacas, cinco personas a las ocho de la tarde. Pues mal empezamos, pensé. A la salida, no tuve la sensación de haber tirado el dinero pero sí de que la historia se me había contado a medias y de que, tal como estaba planteada, podría haber durado unos cuarenta y cinco minutos menos, por la ausencia de ritmo. Y todo ello a pesar de venir avalada por un increíble éxito en América Latina.
Lo más destacable es la espléndida actuación de una espectacular y guapísima Flora Martínez, a quien espero ver pronto en producciones españolas o europeas de más calidad. El resto tiene sus peros, tanto la sacrificada pero fallida interpretación de Unax Ualde, con un falso acento colombiano que no convence a nadie, como un montaje al que le sobran unos diez o doce planos que no cuentan nada. Tampoco me convenció un guión que, bien por falta de tiempo y espacio o por incapacidad, no remata la historia, dejando vacíos que, en ocasiones dificultan el seguimiento de una historia a la que se le habría podido hincar más el diente, intuyo. No he leído el libro de Jorge Franco, pero apostaría que es muy superior a su adaptación cinematográfica.
En las noches del Medellín de principios de los noventa, en pleno apogeo de las mafias del narco y los sicarios de los barrios humildes, dos íntimos amigos, Antonio (Unax Ualde) y Emilio, (Manuel Cardona) conocen y se enamoran de Rosario (Flora Martínez), una guapa y misteriosa mujer que parece no tener pasado y que desprende a partes iguales sex appeal y peligro. Entre los pliegues de una tumultuosa relación de amor, sexo y amistad, descubriremos la terrible historia de ésta joven, que ha tenido que fajarse con la vida desde bien pequeña, valiéndose de su cuerpo y de su pistola hasta convertirse en una de las asesinas más temidas de la ciudad, embarcada en un inexorable viaje de auto destrucción. Mejorable, a pesar del esfuerzo.

Nota: 5,5

05 abril 2006

Aficiones peligrosas


Ficha técnica:

Título: El Aura
Director: Fabián Bielinsky
Guión: Fabián Bielinsky
Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky, Samuel Hadida
Intérpretes: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Alejandro Awada, Nahuel Pérez Biscayart
Año: 2006

Sinopsis y crítica:

Espinosa (Ricardo Darín) es un reservado taxidermista cuyo matrimonio se desmorona por minutos. Nada parece tener importancia para él salvo su profesión y un especial pasatiempo. Es una persona extremadamente observadora y perfeccionista en su trabajo y, además de disecar animales, se dedica, como hobby, a planificar atracos perfectos que nunca lleva a cabo. No tiene carácter para ello. Además de falta de espíritu, sufre de epilepsia, lo que lo convertiría en un pésimo asaltante. Cuando su mujer lo abandona definitivamente, Espinosa acepta la invitación de un amigo y colega de trabajo para cambiar de aires y pasar unos días de caza en la montaña. Una vez allí, un desafortunado accidente lo conecta de forma inesperada con un grupo de atracadores. Su inusual afición y el devenir de los acontecimientos lo obliga a meterse de lleno en el robo a un furgón blindado de un casino, encajando a contra reloj cada una de las piezas de un rompecabezas que desconoce por completo, pero en el que se juega literalmente la vida.
Interesante producción hispano argentina bajo los mandos de Fabián Bielinsky, quien ya sorprendió a propios y extraños con su primer largometraje importante, Nueve Reinas, y que regresa a la dirección de uno de sus actores fetiche, un Ricardo Darín al que el guión, también obra de Bielinsky, le sienta como un guante y que acapara casi todo el protagonismo de la cinta. La historia es buena, aunque se le puede sacar un poco más de partido, a mi entender. El reparto cumple estupendamente con su trabajo, destacando, además de Darín, una correcta Dolores Fonzi, en el papel de Diana, a quien también vimos en Plata quemada. Bajo la superficie del thriller, a media profundidad, discurre la triste historia de desamor y soledad del protagonista, que encaja muchas de las facetas clásicas de antihéroe: ermitaño y encerrado en su propio mundo. El monólogo de Espinosa dedicado a explicar lo que es el aura, que justifica y da título a la película, está un poco fuera de lugar o, al menos, es un tanto forzado. El guión, a pesar de todo, es más que notable y deja clara la capacidad de Bielinsky para gestar buenas historias que contar en la pantalla grande. No hay peros en ningún aspecto técnico de la dirección, pero las expectativas que despierta la historia durante la primera media hora no están a la altura del sabor final que dejan los títulos de crédito. Entretenida, pero no para tirar cohetes.
Nota: 6,5

12 octubre 2005

Un reino en cada esquina

Ficha Técnica

Título: Princesas
Director: Fernando León
Guión: Fernando León
Intérpretes: Candela Peña, Micaela Nevárez, Llum Barrera
Año: 2005

Sinopsis y Crítica

Cayetana (Candela Peña) tiene dos nombres. El primero es Caye, el que conocen los amigos y la familia, el otro es Lima, el que conocen sólo los clientes que la llaman al móvil para un francés, un griego o un completo. Dos nombres para dos vidas, una de chica normal y otra de super heroína, que no vuela pero hace volar, que es mejor. Caye vende su cuerpo y va tirando como puede, porque está ahorrando para comprarse unas tetas nuevas, que le darán más trabajo, aunque se trate de un trabajo temporal. La competencia es feroz, las inmigrantes están saturando un mercado difícil y por eso Zulema (Micaela Nevárez), su vecina ocasional, recién llegada de Santo Domingo, supone para Caye, como para otras profesionales del sexo, un frente abierto en una guerra por sobrevivir. A pesar de todo, en todas las casas cuecen habas y Caye y Zulema, además de compartir la profesión más antigua del mundo, se reparten dos existencias desgraciadas, por lo que terminan forjando una amistad a prueba de bomba, que hace que la mierda de cada día huela un poco menos y que, la nostalgia que provoca el haber perdido esas cosas buenas que nunca se han tenido sea un trago menos amargo.
Aunque parezca mentira, en el cine español hay vida más allá de Torrente 3, con mis mejores deseos para Santiago Segura. Hay directores valientes como Fernando León que, con su cine, hacen que dejemos de mirarnos el ombligo para dar un giro de 360 grados a nuestro alrededor y observar lo que ocurre en cada esquina, en cada calle de cada barrio. Con una interpretación magistral de Candela Peña, unos diálogos que parecen disparados por un rifle de precisión y que son tan naturales como el pedir la hora a un transeúnte, con un reparto que equilibra la experiencia con las agradables sorpresas como Micaela Nevárez, podemos ir al cine a ver Princesas a sabiendas de que vamos a disfrutar de cine español del bueno, duro y sin visajes pero sosteniendo una buena historia. El trabajo de Fernando León está sustentado por un meticuloso trabajo de documentación y de labor sobre el terreno y eso, a la hora de valorar el resultado final se nota. Estupendo trabajo de todo el reparto, genial guión y producción, en resumen, redonda y de calidad. La banda sonora es para gastarse los euros que pidan por el original, nada de pirateo.
Nota: 8,5